Más de 80 docentes participaron de la última capacitación presencial de Certificación Lazo Verde, nuestro programa de tres años que fortalece la educación ambiental y promueve la transformación de hábitos en escuelas rurales del norte salteño.
Durante julio volvimos a encontrarnos con docentes de Aguaray para compartir la última capacitación presencial del programa Certificación Lazo Verde. La jornada reunió a más de 80 educadores que, desde hace tres años, vienen incorporando herramientas para trabajar la educación ambiental de manera transversal en sus escuelas. Este año, el eje estuvo puesto en la eficiencia energética, cerrando un recorrido que comenzó con el cuidado del agua y continuó con la gestión de residuos.
Con esta capacitación cerramos la última instancia presencial de un recorrido de tres años junto a 7 escuelas primarias de 6 comunidades rurales de Aguaray. Entre 2024 y 2026, el programa Certificación Lazo Verde habrá acompañado a 96 docentes y más de 1.200 estudiantes, promoviendo una educación ambiental sostenida y contextualizada en el territorio.
Más que una capacitación, este encuentro fue una oportunidad para revisar el camino recorrido, compartir experiencias y acompañar a los equipos docentes en la implementación de nuevas actividades para los próximos meses.
Los primeros resultados muestran que ese proceso ya está dejando huella. Las escuelas participantes incorporaron mejoras concretas en sus edificios, como el recambio de luminarias por tecnología LED, la reparación de instalaciones eléctricas y la optimización del consumo energético. Pero, sobre todo, comenzaron a consolidarse nuevos hábitos cotidianos: apagar las luces cuando no son necesarias, aprovechar la luz natural, desenchufar equipos en desuso y reflexionar sobre el uso responsable de la energía.
Las encuestas realizadas a las escuelas también reflejan una apropiación muy positiva del programa. Todas las instituciones participantes continúan implementando acciones vinculadas a los ejes trabajados durante los años anteriores, como el uso responsable del agua, la separación de residuos y el compostaje. Esto demuestra que la educación ambiental deja de ser una actividad aislada para convertirse en una práctica sostenida dentro de la comunidad educativa.
Trabajar junto a escuelas rurales tiene un enorme valor. Muchas veces son el principal espacio de encuentro, aprendizaje y transformación de sus comunidades. Cuando un docente incorpora nuevas herramientas, ese conocimiento llega también a cientos de estudiantes y familias, multiplicando el impacto mucho más allá del aula.
Agradecemos el compromiso de los equipos directivos, docentes y estudiantes que hicieron posible este recorrido, así como el acompañamiento del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de Salta y el apoyo de Pan American Energy. Desde Amigos de la Patagonia seguimos convencidos de que fortalecer la educación ambiental es una de las formas más poderosas de construir comunidades preparadas para cuidar el ambiente, hoy y en el futuro.
