En abril, mayo y junio, llevamos adelante tres jornadas de plantación junto a técnicos del Parque Nacional Lanín y más de 350 voluntarios, para restaurar un bosque único en el mundo.
Ya estamos de vuelta de las plantaciones y no damos más del orgullo y la emoción de haber hecho lo que hicimos junto a tantas personas. Entre abril y junio, plantamos 10.000 nuevas araucarias sobre la ribera del arroyo Correntoso, al pie del volcán Lanín, para acompañar la recuperación de un bosque nativo afectado por un gran incendio ocurrido en 2009.
Durante tres fines de semana, personas de distintas edades y lugares volvieron a encontrarse en el bosque con un objetivo compartido: poner las manos en la tierra y ayudar a recuperar uno de los ecosistemas más emblemáticos de la Patagonia Norte.
Voluntarios, comunidades locales, viveristas, empresas, donantes, técnicos del Parque Nacional Lanín y el Ejército Argentino conformaron una enorme red de trabajo colectivo para cuidar un árbol muy especial, la Araucaria araucana, una especie clasificada como En Peligro por la Lista Roja de la UICN.
Esta temporada marcó el inicio de una nueva etapa del Proyecto Pewen, del que formamos parte desde hace seis años. Por primera vez, las plantaciones se realizaron en un bosque de ribera sobre el arroyo Correntoso, un ambiente de gran valor ecológico donde conviven araucarias, ñires y lengas junto al agua.
Hace más de quince años, un incendio afectó cerca de 3.000 hectáreas de bosques y ambientes naturales en esta zona. Desde entonces, el ecosistema inició su propio proceso de recuperación. Hoy, gracias a años de estudios y monitoreo, los equipos técnicos del Parque Nacional Lanín determinaron que era el momento adecuado para acompañarlo mediante nuevas plantaciones
Estas franjas vegetales cumplen un rol clave: protegen las orillas, reducen la erosión y ayudan a mantener la calidad del agua, conectan distintos ambientes del paisaje del volcán Lanín, permitiendo el desplazamiento de la fauna y contribuyendo a recuperar el equilibrio del ecosistema. Restaurar este bosque significa también proteger el agua, recuperar la conectividad del paisaje y fortalecer el hábitat de especies emblemáticas de la Patagonia Norte, como el huemul.
La temporada comenzó los días 25 y 26 de abril. Más de 180 personas participaron de la primera gran convocatoria y, durante dos jornadas de sol y con el volcán Lanín completamente descubierto, plantamos 3.900 nuevas araucarias.
Técnicos del Parque Nacional Lanín, integrantes de Amigos de la Patagonia, voluntarios de distintas localidades, comunidades locales y organismos públicos se reunieron para poner en marcha este nuevo sitio de restauración.
Mientras algunos hacían pozos, otros abrían los recipientes de los plantines, cargaban herramientas o acomodaban los cajones con árboles. Comenzaba el movimiento.
El Ejército Argentino acompañó la logística de la jornada y montó un gran carpón para resguardarnos en caso de mal tiempo. Todo estaba listo para empezar.
Por la tarde, Javier Sanguinetti, biólogo del Parque, brindó una charla técnica para comprender mejor la especie con la que trabajamos.
Un mes después volvimos al mismo lugar. Los días 16 y 17 de mayo repetimos la convocatoria y plantamos otras 5.000 araucarias. Fue un récord para el Proyecto Pewen. Nunca antes se habían plantado tantos ejemplares en un mismo fin de semana.
El Ejército Argentino volvió a sumarse y cocinó un guiso para más de doscientas personas, quienes comimos gustosos al pie del gigante.
La última plantación fue diferente. El 6 de junio realizamos una jornada especial junto a voluntarios que ya habían participado en experiencias anteriores.
En esta oportunidad plantamos 1.100 nuevas araucarias y acompañamos una experiencia de manejo adaptativo impulsada por los técnicos del Parque Nacional Lanín para evaluar cómo influye el manejo del ñire sobre la supervivencia y el crecimiento de la araucaria. En esta instancia, aprendimos, observamos y nos hicimos preguntas para mejorar y tomar nuevas decisiones en el futuro.
Este verano, más de 70.000 hectáreas de bosque se incendiaron en la Patagonia. Frente a ese escenario, volver al bosque para restaurarlo tuvo un significado especial.
Durante tres fines de semana, cientos de personas eligieron dedicar su tiempo a cuidar un lugar que, de algún modo, sienten propio. Llegaron desde distintas ciudades, profesiones y edades, pero compartieron algo en común: las ganas de hacer algo para transformar la situación.
Plantar un árbol no borra lo que se perdió, pero sí nos recuerda que todavía podemos actuar. No es solo poner un plantín en la tierra. Es apostar por un proceso que llevará décadas, confiar en el trabajo colectivo y asumir que el cuidado de la naturaleza también es una responsabilidad compartida. También es reconocernos como parte de ese entramado y una invitación a formar parte permanente de este proyecto y del cuidado de este árbol tan especial.
¡Nuevamente gracias a todos los que formaron parte e hicieron posible esta temporada de plantaciones! Ya hay más de 50000 araucarias plantadas en el bosque de Neuquén.
Solos plantamos árboles, juntos hacemos bosque.
Desde el 2018 realizamos plantaciones en distintos puntos de la Patagonia y en apoyo a la Reserva Natural Pilar.
