Más de 350 personas pusieron las manos en la tierra

Llegaron desde distintos lugares, con distintas historias y edades, pero con algo en común: las ganas de cuidar el bosque. Más de 900 personas se inscribieron para participar de las jornadas y más de 350 voluntarios fueron parte activa de esta temporada.

  • Buena gente + actividad con propósito + naturaleza. Creo que resume un día para el recuerdo. Transmitieron el mensaje de lo majestuoso del pehuen y eso me pareció maravilloso, sentir que aunque no los vamos a ver formando el bosque, hicimos algo que cambia el lugar donde vivimos

  • Que estas iniciativas son super necesarias, enriquecedoras y nutritivas no solo para cada unx sino como comunidad y humanidad. Sentirnos parte de regenerar y recuperar lo que hemos destruido por desconocimiento o soberbia o insensibilidad. Esto es un baño de humildad.

  • Me llevo un montón de amigos y una experiencia única. Más allá de aportar al PN con conciencia y respeto, también fui a buscar personas con propósitos y sentimientos alineados con los míos. ¡Misión cumplida y ustedes son lo máximo!

  • En general tanto organizadores como voluntarios son personas excelentes y muy calidas muy cómodo, todos tenian muy buena predisposición.

  • Fue una experiencia sanadora y también de esas que dejan huella. Salís transformadx. Ser parte de esta misión es sentir que asumimos una responsabilidad trascendental, que no es sólo por nosotrxs, es para las generaciones futuras, es para reparar un poco todo el daño que hemos causado. Gracias por generar estos espacios e iniciativas tan necesarias.

  • El proceso para participar es simple, la exigencia del trabajo es normal, pero el propósito de estas actividades es inmenso, y eso hace que valga el esfuerzo (más que la pena) ser parte. Todos podemos aprender lo necesario para aportar a estas acciones, por lo que solo queda decidirse a hacerlo 🙂

  • En un mundo hostil , violento , donde la guerra está y pareciera ser ya parte de lo cotidiano, juntarnos en torno a un proyecto que no sólo planta y monitorea , sino que primero observó, enfocó, puso los conocimientos al servicio del territorio que habitamos, eso es además de maravilloso , sanador como sociedad. Indispensable agradecer y pedir perdón a la Ñuke Mapu .

  • La experiencia me ha significado una gran oportunidad de realizar una acción a mayor escala, más allá de esas acciones individuales que uno puede realizar para cuidar el medio ambiente. Es sentir que hay una causa mayor que nos excede en tiempo y espacio (sabiendo que no estaremos en la sombra de ese bosque) y de igual manera algo dentro te lleva a obrar por ese futuro.

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Desde el 2018 realizamos plantaciones en distintos puntos de la Patagonia y en apoyo a la Reserva Natural Pilar.

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