En un mundo hostil , violento , donde la guerra está y pareciera ser ya parte de lo cotidiano, juntarnos en torno a un proyecto que no sólo planta y monitorea , sino que primero observó, enfocó, puso los conocimientos al servicio del territorio que habitamos, eso es además de maravilloso , sanador como sociedad. Indispensable agradecer y pedir perdón a la Ñuke Mapu .