El detrás de escena de las plantaciones

Las plantaciones no empiezan cuando llegamos al bosque ni cuando el primer plantín toca la tierra. Empiezan mucho antes, con una enorme red de personas trabajando para hacer posible la restauración.

Cuando hablamos de plantaciones solemos pensar en cientos de personas en la montaña, palas en mano y plantines de araucaria encontrando un nuevo hogar. Pero la verdad es que una plantación empieza mucho antes de llegar al bosque. De hecho, el equipo de Amigos de la Patagonia trabaja durante todo el año para alcanzar el otoño con cada detalle afinado y poder llevar adelante las jornadas de la mejor manera posible.

Los preparativos comienzan con meses de articulación con el Parque Nacional Lanín, la búsqueda de apoyos, sponsors y donaciones, la difusión de las acciones y la construcción de alianzas que permitan sostener el proyecto. A eso se suma la planificación interna. Definir necesidades, armar equipos, y luego sí, abrir la convocatoria de voluntarios y coordinar cada aspecto de las jornadas.

También empieza en los viveros. Los plantines de Araucaria araucana que llevamos al bosque no nacen de un día para el otro. Fueron germinados y cuidados durante años hasta alcanzar el momento adecuado de ser plantados, en un proceso silencioso y paciente, acompañado por equipos técnicos que monitorean, aprenden y ajustan prácticas para mejorar cada temporada.

 

Detrás de cada jornada hay también una logística extensa. Camionetas que trasladan materiales y personas, técnicos que recorren el territorio y definen los sitios de plantación, equipos que organizan grupos, seguros y herramientas. Personas que planifican menús, coordinan comidas, gestionan hospedajes y contemplan las distintas necesidades de quienes participan. También quienes responden consultas, hacen llamados y sostienen la comunicación antes, durante y después de cada encuentro.

Cada temporada trae además nuevos desafíos. Este otoño, por primera vez, trabajamos en esta zona al pie del volcán Lanín, cerca de Junín de los Andes. Eso nos permitió abrir la convocatoria a más personas por día, pero también implicó una logística más compleja. Pasamos de plantaciones con alrededor de 40 voluntarios en Ñorquinco, a jornadas que en abril y mayo llegaron a reunir hasta 120 personas por día. Algunos voluntarios incluso se hospedaron con el equipo en el Centro de Espiritualidad de Junín de los Andes, compartiendo también la vida cotidiana del territorio.

Cuando finalmente llega el día de plantación, todavía queda mucho por hacer: radios que se cargan, botiquines que se preparan, listas que se revisan, equipos que se distribuyen. Son cientos de pequeños gestos que hacen posible que la experiencia sea segura, ordenada y significativa.

Quizás por eso las plantaciones emocionan tanto. Detrás de cada árbol hay mucho más que un momento en la montaña, hay meses de trabajo, aprendizaje y cooperación.

Restaurar un bosque también es una enorme red de personas que, desde lugares muy distintos, hacen posible que un nuevo árbol llegue a la tierra.

Solos plantamos árboles, juntos hacemos bosque.

Otras plantaciones

Desde el 2018 realizamos plantaciones en distintos puntos de la Patagonia y en apoyo a la Reserva Natural Pilar.

Seis años restaurando el bosque del Pewen

Las 10.000 araucarias que plantamos este otoño al pie del volcán Lanín son parte de una historia mucho más larga....
Continuar Leyendo

El detrás de escena de las plantaciones

Las plantaciones no empiezan cuando llegamos al bosque ni cuando el primer plantín toca la tierra. Empiezan mucho antes, con...
Continuar Leyendo

Suscribite al Newsletter

Recibí todas nuestras novedades.


Apoyanos

Suscribite a una donación mensual para sustentar nuestras acciones.